¿Será que el pueblo mexicano haya olvidado lo que es y lo que representa Salinas de Gortari?
José Luis Sierra V. (14 mayo 2009).
La soberbia, facultad de los dioses, pierde a los humanos. Así parece haber sucedido con Carlos Salinas de Gortari, Don Carleone. Operador por excelencia de las concertacesiones con el panismo -cuando no había mortal capaz de afrontar el poder presidencial-, el manejo magistral de los tiempos y de las circunstancias le permitió al ex-presidente Salinas escapar del ostracismo, gracias a las debilidades políticas y personales de Vicente Fox; pudo “negociar” la derrota de su alfil, Madrazo, cuando hubo de enfrentar, con todo y contra todo, a Andrés Manuel López Obrador.
A quince años de los asesinatos de Colosio y Ruiz Massieu, a veinte años del entronizamiento financiero de Slim, de Salinas Pliego y del “quinazo”, Carlos Salinas pensó llegado el momento de la reivindicación de su nombre y de su trayectoria, sintió llegada la oportunidad para superar el papel de operador político, para regresar al estrellato, para aparecer de nuevo en la “serie mundial” de la política mexicana: jugar por la GRANDE, decidir entre Peña Nieto, la Paredes y Manlio Fabio, para recuperar la silla que perdió Zedillo, la Presidencia que entregó su más grande rival y oponente, después de Andrés Manuel, claro está…
Envalentonado por su intervención, que permitió la “Toma de Posesión” del presidente Calderón, enceguecido por la subordinación de Beatriz Paredes y por la fuerza demostrada por Manlio, por Emilio, por el pequeño Peña Nieto, alentado por la sobrevivencia del madracismo dentro del PRI, Carlos Salinas vió llegado el momento de salir a la palestra política, de “destaparse” como el factotum que ha llegado a ser, como el ganador del 2009, con todo listo y dispuesto para recuperar el poder en el 2012.
El libro de Ahumada, primero, las declaraciones de don Miguel de la Madrid, después (se desdijo él, pero la opinión pública del país ratificó su dicho), dejaron en claro que el pueblo mexicano no olvida los agravios ni perdona a quienes le hacen daño.
¿Y el PRI? El PRI debiera entender y asumir que la echada de Los Pinos fue en serio; que no podrá regresar con cambios de imagen o con meros ajustes cosméticos. Si quiere tener futuro, el PRI debe deslindarse de Carlos Salinas de Gortari y todo lo que este personaje representa: corrupción, autoritarismo, simulaciones, trampas, crímenes, relaciones delictivas. ¿Algo más?
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