Una crisis que crece y amenaza y los partidos “ni ven”, “ni oyen”…

José Luis Sierra V. (27 mayo 2009)



En las pasadas elecciones en los Estados Unidos, el estallido de la crisis económica (primero en el campo inmobiliario y, después, en el bancario-financiero) fue determinante para el triunfo de Barack Obama. La administración de George W. Bush y el Partido Republicano, conocedores de los graves problemas acumulados, apostaron a que el estallido se diera una vez pasada la jornada electoral del 20 de noviembre. Y fallaron por tres meses.

Con las reservas del caso, en el proceso electoral que se vive en México parece ocurrir una situación similar: la administración de Calderón y su partido, el PAN, le han apostado a que el electorado no registre en la “bolsa familiar” la crisis estructural que ha echado a pique el crecimiento económico y los objetivos anuales y multi-anuales del Gobierno Federal.

Tratemos de configurar la realidad que nos proyectan los números:

Los ingresos petroleros han disminuido 64% con relación al año anterior, nos reporta PEMEX.

De acuerdo con Carstens, la recaudación del IETU está 24% debajo de lo esperado y puede llegar al 40% en lo que resta del año. Este porcentaje representaría 400 mil millones de pesos menos de lo presupuestado para el ejercicio fiscal 2009.

El déficit de las balanzas (la comercial y la fiscal) se ha disparado y, de acuerdo a los especialistas (consultar: http://gerardoesquivel.blogspot.com/ ), no parece que pueda haber posibilidad de retornar a los niveles acostumbrados, por lo menos en los próximos cinco años.

Se han caído las divisas por remesas del exterior, los niveles de empleo, las reservaciones hoteleras y de servicios turísticos, los volúmenes de exportación y los índices de confianza del consumidor.

Así que la lucha frontal contra el narcotráfico tiene mucho de distracción política ante los nubarrones de la crisis económica -que avanza inexorablemente- y los temores de su impacto electoral. Habrá que ver si la concatenación de tiempos resulta favorable a los intereses del presidente Calderón y de su partido, o si el agravamiento de la situación económica termina por hacerla estallar, generando una reacción incontrolada en las urnas.

Una de las posibilidades a considerar sería la “rebelión ciudadana”: un porcentaje tan elevado de VOTOS NULOS que obligara una reforma integral del sistema político. Empezando por las elecciones y el régimen de representación vigente.