El escándalo causado por los medios en torno al “rescate armado” de 33 cubanos, la ola de indignación que locutores y comentaristas se encargaron de levantar sirvió como “cortina de humo”, barrera que impidió se razonara y profundizara en las filosas aristas que tuvo y tiene el caso de los inmigrantes “rescatados”.
Hagamos a un lado la historia de “polleros” y los miles de dólares que se pagan por el traslado de un inmigrante ilegal a suelo norteamericano. Razonemos con seriedad: ningún “pollero” está dispuesto a enfrentarse, con armas, al ejército en México, ni a la Border Patrol, en el otro lado. Los cargamentos de ilegales “normales” no alcanzan para sostener una “protección armada”. El inusual operativo armado de rescate nos remite a un panorama distinto: se trataba de un grupo “especial” de ilegales. Estaba mucho en juego como para perderlo ante el INM y sus agentes.
¿Qué tal si el comando armado intervino para rescatar a uno o dos “peces gordos” que se encontraban entre el grupo de 33 cubanos? No podemos olvidar el caso de Luis Posadas Carriles y el papel que jugó México en la protección, primero y en su posterior “rescate”, trabajando codo con codo con la Mafia Cubana. No podemos olvidar que su “ilegal ingreso” a los Estados Unidos fue desde Isla Mujeres, a bordo del yate “Sentrina”. Ni la Armada de México, ni Migración o la PFP vieron ni supieron nada.
¿Qué tal si el traslado de esos “peces gordos”, de Cuba a los Estados Unidos, vía México, fue concertado por la misma Mafia Cubana con los miembros de la ultra-derecha mexicana enquistados en el PAN y en el Gobierno? ¿No les provoca inquietud saber que la Comisionada del Instituto Nacional de Migración sea Cecilia Romero quien, siendo Senadora, promovió la campaña “Adopta un Preso Político Cubano” que a punto estuvo de llevar al rompimiento de relaciones de ese país con México? Cecilia Romero, además de ser fundadora y dirigente del CIDHAC es esposa de Federico Muggenburg, uno de los más connotados dirigentes del Yunque, reputado precisamente por su radicalismo.
¿Por qué ningún comentarista, ningún medio, ningún analista, ha relacionado a Cecilia Romero y a su jefa, María Teresa Aranda, Sub-secretaria de Asuntos Migratorios en Gobernación y cabeza del Yunque Poblano, con la Fundación Nacional Cubano Americana, con el Partido Republicano de Cuba o con el Movimiento de Hijos de la Virgen de la Caridad, organizaciones de exiliados cubanos que han sido calificadas en medios internacionales como “terroristas”?
Foto tomada en Miami durante el viaje realizado por Aznar en 1995, al lado de Jorge Mas Canosa, entonces jefe vitalicio de la FNCA, y José Antonio “Toñín” Llamas. |
Lo que ha ocurrido en otros países, en otros momentos, con otros o con los mismos actores, puede ayudarnos a comprender la posible situación que se vive en México.
Son numerosas y harto conocidas las relaciones tendidas y operadas entre José María Aznar y Jorge Mas Canosa, entre el PP español y la Mafia Cubana. Se supo en su momento, que la intervención de Aznar fue definitiva para lograr la liberación de Posadas Carriles, procesado en Panamá por terrorismo. |
Como se conocieron, también, y se han vuelto leyenda los manejos financieros y criminales que tuvo monseñor Paul Marcinkus (Director del IOR, el “brazo financiero” del Vaticano) con banqueros como Licio Gelli y Roberto Calvi (se suicidó en Londres, 1982) , involucrado hasta la coronilla en las quiebras fraudulentas del banquero Michele Sindona (1974-1983) y del Banco Ambrossiano (1978-87). Por esas relaciones con la camorra romana (Banda de la Magliana) se ha llegado a relacionar a monseñor Marcinkus con el asesinato de la joven Emanuelle Orlandi (1983) y aún con la misteriosa muerte de Juan Pablo I (1979), su enemigo y perseguidor declarado. La estrecha relación de Marcinkus con Juan Pablo II (relación que lo libró del juicio y prisión segura) surgió y se hizo fuerte por los fondos que el norteamericano hizo llegar, de manera ilegal, a los grupos polacos de Solidaridad, en la etapa más fuerte de su enfrentamiento con el Estado Polaco.
Conocida la tradición radical que identifica a la ultraderecha mexicana y sabiendo del posicionamiento logrado al amparo de los gobiernos del PAN, resulta obligado considerar los nexos del YUNQUE y de la Mafia Cubana como posible trasfondo del paso masivo de cubanos por territorio mexicano, con rumbo a los Estados Unidos o a otros países de América Latina. En particular, necesario es revisar, por parte de la sociedad y de los observadores críticos, el posible involucramiento del YUNQUE en este trasiego humano y político. Hay que investigar a las cabezas, a Cecilia Romero, a Mugguenburg, a Teresa Aranda, a Carlos Abascal, a Velasco Arzac. No hay que andarse por las ramas ni buscando “chivos expiatorios” entre funcionarios menores del INM o entre los choferes de autobuses fletados.
Mérida, Yuc.; 25 junio 2008.