De acuerdo con el estudio que elaboró la empresa Mitofsky sobre los resultados electorales, el “voto de los jóvenes” (hombres y mujeres entre los 18 y los 24 años) resultó definitivo para que Ivonne Ortega obtuviera un resultado favorable en las elecciones de mayo del 2007.
Al cumplirse diez meses del gobierno de “La Nueva Mayoría Ciudadana” las encuestas de opinión registran “focos rojos” por el alto grado de rechazo que los jóvenes externan contra Ivonne Ortega y su Gobierno. Esta percepción negativa se encuentra particularmente extendida entre jóvenes que estudian y en los jóvenes que viven en Mérida.
Si consideramos el discurso oficial, que se repite hasta la saciedad, si tomamos en cuenta la intensidad de la propaganda que habla de SER UN GOBIERNO DE JÓVENES, los datos reportados deben resultar más que preocupantes a los integrantes del “war room”. Más aún, de cara a las elecciones del 2009 y al proyecto que se tiene de postular puros candidatos “nuevecitos”.
Debe resultar muy difícil a los estrategas de doña Ivonne y para ella misma, entender que la bola de gritones con camisetas rojas, lejos de hacer las veces de “eslabón” con los grupos urbanos de jóvenes, se han convertido en CERCO SANITARIO, un valladar que aleja a quienes no forman parte de ese grupo de oportunistas y lelos.
El joven promedio se debe sentir traicionado por Ivonne y por su Gobierno. Más aún si acudió a votar y lo hizo por ella. Nada, absolutamente nada se ha hecho a favor de los jóvenes en este Gobierno que tanto se ocupa en citarlos y en utilizarlos como referente. Nada en materia de empleo (de “primer empleo”), de apoyo educativo, de financiamiento para empresas juveniles, de planes de viviendas para matrimonios jóvenes. ¿Por qué no se ha integrado el Fondo Estatal para el Consumo y el Equipamiento de Jóvenes, con créditos blandos (negociados con los comerciantes) para adquirir la computadora, el IPOD, el celular, la motocicleta, etc.?
Si a los lelos que pusieron en la SEJUVE no se les ocurren estas ideas, debieron recurrir a las gentes que saben de eso … perdón, se me olvidaba que era territorio de “los hijos de…”.
¿Puestos en el Gobierno y en el PRI? Sólo para los “hijos de…”. Una nueva casta de jóvenes PRESUPUESTÍVOROS se ha procreado en Yucatán y enquista yá todos los niveles del Gobierno de Ivonne Ortega: los JUNIORS, los hijos de viejos priístas que pudieron colocar a sus hijos y a sus noviecitas o esposas, a sus sobrinos, ahijados e hijos naturales, en altos cargos de la administración estatal. Ese fue el precio que pusieron para quedarse tranquilos y que se les pagó con dzemuleña alegría; esa fue la condición que plantearon para echarle porras a Ivonne y a su Gobierno.
Como diría el jovencito del comercial televisivo: ¿…y las promesas, apá? ¿…y los buenos resultados, señora?
La mujer que se niega a ser mestiza.-
Para usted, amable cibernauta, SER MESTIZO (o mestiza) no sólo resulta algo normal, propio de la naturaleza y nada más. Ser mestizo, en México, es casi casi una regla demográfica, por la historia de inmigraciones y cruces que marcan nuestras raíces.
Viene a cuento esta larga y quisquillosa introducción porque don Carlos García Ponce está a punto de ser defenestrado –tanto en su carácter de Presidente del MACAY como en su calidad de ciudadano yucateco probo- por un comentario hecho a la ligera.
Sucede que en una cena con matrimonios “de la casta”, a la que Ivonne Ortega fue invitada como “platillo principal”, se le ocurrió a doña Elba Villarreal, esposa de don Carlos, comentarle que las mujeres habían decidido asistir a esa cena vistiendo el terno “de mestizas” pero que sus maridos, al enterarse, lo prohibieron, aduciendo que “sería de mal gusto para la Gobernadora”. La señora, en su afán por agradar a la invitada, le comentó que el terno la hacía ver muy bien, que debería usarlo más, tanto en sus giras a los pueblos como a la hora de acudir a eventos con empresarios y visitantes distinguidos.
Al margen de lo que pudieron haber planeado y perseguido los encastados varones con aquella cena, esa noche se firmó la sentencia de muerte de don Carlos García Ponce como cabeza de sendos organismos PARAESTATALES, como son el MACAY y su patronato.
¿Por qué pienso y escribo esto? ¿Cómo relacionar este comentario sin dobles intenciones, con la ofensiva que un puñado de “mancha lienzos” ha desatado contra el MACAY, con el indudable patrocinio de Palacio?
Pues es que doña Elba no tenía la más remota idea de la carga emotiva e intelectual que arrastra doña Ivonne por su afán de distanciarse, de no ser vista “como mestiza”. Es seguro que doña Elba no conozca las dificultades que tienen que vencer las mujeres de los pueblos que llegan a los centros urbanos en busca de empleo u oportunidades, dificultades que empiezan con el “es mesticita…”.
No quiero convertir este espacio en sofá de psicoanalista, sólo quería darles a los y a las lectoras una pista, una posible razón de los ataques enderezados por el “periódico oficioso” del Gobierno en contra del MACAY y de su Presidente, Carlos García Ponce.
Mérida, Yuc.; 23 mayo 2008.
José Luis Sierra V.
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