Papel ignominioso de la prensa.

El GRAN EQUIPO YUCATÁN hizo de 15 pobres granjeros peligrosísimos ZETAS.

José Luis Sierra V. (24 sep. 2008)
                                                 

 

Tres situaciones graves, tres problemas serios dejó entrever el reciente affaire de los 15 ZETAS detenidos en Hoctún y Tahmek, que resultaron ser granjeros, trabajadores de la empresa BACHOCO.

Uno).El afán por convertir a la sociedad yucateca, en una sociedad de soplones Incapaces de realizar una investigación seria, ajenos totalmente a los sistemas “de inteligencia”, indispensables para realizar una labor policial efectiva, los mandos y los efectivos policiales de Yucatán dependen ÚNICA y EXCLUSIVAMENTE de los pitazos, de las denuncias anónimas que puedan resultar ciertas para conseguir alguna pista o información sobre los asuntos que investigan.

Es tanto el atraso y la incapacidad de nuestros policías, que ni siquiera pueden realizar una investigación previa, mínima, para dilucidar si el pitazo recibido tiene visos de veracidad. Eso fue lo que ocurrió con los 15 trabajadores de BACHOCO detenidos sólo por haberse recibido una llamada anónima que los reportaba como “raros y con pinta de fuereños”. Si la PGJ, la AFI o cualquiera de las policías involucradas se hubieran detenido para vigilar medio día, nada más medio día, a las casas y a los sujetos denunciados, con sólo observar lo que hacían al salir de casa hubieran tenido evidencias suficientes para desechar las sospechas, al constatar que se trataba de simples trabajadores de la construcción. Pero nada de esto se hizo, ¿por qué sería?

Dos) Si los delincuentes vienen de fuera de Yucatán, todo fuereño es un posible delincuente … la resistencia que por naturaleza siente el yucateco por todo lo que venga “de fuera” se ha agravado últimamente y las autoridades han tenido mucha culpa de que se haya convertido a todo fuereño en un posible delincuente. El rechazo a las personas de fuera que llegan o que viven en Yucatán ha cobrado niveles enfermizos desde que se confirmó la presencia de las bandas de narcos en la entidad. El colmo fue el mensaje de la gobernadora Ortega invitando a la ciudadanía a reportar “…a cualquier desconocido …”. No se trata de denunciar al sospechoso sino …¡¡al desconocido!!

Tres) El papel execrable, inquisidor, asumido por una prensa servil … Se entiende la desesperación de los cuerpos policiales por encontrar pistas, por presentar algunos resultados positivos del esfuerzo que despliegan, pero si la sociedad yucateca contara con una prensa (lo mismo escrita que electrónica) medianamente PROFESIONAL, mínimamente crítica, se podrían evitar muchos excesos o algunos desbarres de las huestes policíacas. De ética periodística mejor nos resulta no hablar.

Resulta INECEPTABLE en una sociedad demócratica, para cualquier sociedad medianamente madura, que TODOS LOS MEDIOS, todos, se hayan sumado de manera irresponsable y hasta festiva (esa portada del Por Esto! con un YUCATÁN  a todo lo ancho y una foto inmensa de los pobres detenidos; esa portada resulta reveladora del grado de ignominia que alcanza la relación entre la prensa y el poder público)  al exceso policial de CONVERTIR en posibles responsables de los 12 crímenes a unos pobres trabajadores que acababan de ser detenidos, POR UN PITAZO, sin que se les hubiera encontrado evidencia alguna que los incriminara, sin que se hubiese realizado, todavía, la mínima investigación.

La prensa yucateca se encargó de enjuiciar, de sentenciar y de mandar al cadalso, en una misma edición, en un mismo noticiario, a una docena de personas que acababan de ser detenidas y que, al serlo, no portaban armas, no guardaban en sus casas drogas, ni dólares, ni granadas. Con este afán insano de encontrar culpables (o de fabricarlos) que manifiestan los medios de comunicación ¿se imaginan cuál sería el destino de esos inocentes si a cualquier agente o mando policial se le hubiera ocurrido “sembrarles” algunas pistolas o chalecos antibalas?

Y la razón, aunque dolorosa, es muy sencilla: nuestros medios de comunicación son mercantiles, están dispuestos a servir al que paga, están dispuestos a llegar hasta donde la paga lo amerite. Así de simple. Y la Gobernadora Ortega ha demostrado una habilidad innata para comprar imagen, ha hecho saber su firme determinación de tener a su lado a los medios de comunicación, sin importar el costo. Poco importa que el dinero que se gasta sea dinero de todos y que su destino debiera ser otro (¿o será el dinero que viene del narco?). Poco importa que la sociedad yucateca quede entrampada entre una prensa servil y un Gobierno de incapaces, un Gobierno OMISO…

No importa, poco puede importar en esta carrera de conveniencias lo que necesita la sociedad, lo que resultaría útil, indispensable, a los yucatecos en estas horas de desconfianzas y pérdida de esperanzas…

                             Mérida, Yuc.; 24 sep. 2008.

 




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