Patricio Patrón y algunos panistas con aspiraciones electorales han saltado a la palestra política para señalar los excesos y la corrupción que embargan a la administración de Ivonne Ortega. Ivonne Ortega y sus principales colaboradores no han dejado pasar oportunidad alguna para destacar la corrupción en que incurrieron sus antecesores panistas. Para desgracia de Yucatán y para escarnio de sus pobladores las denuncias, de uno y otro lado, son ciertas. Es cierto todo lo que dicen los patricistas de los ivonnistas; como también es cierto todo lo que denuncian los integrantes de la OLA ROJA de sus antecesores panistas. Más aún, desde mi particular punto de vista las acusaciones de unos contra otros se quedan cortas: cortas por la dimensión de lo que robaron los laviadistas y de lo que están robando los ivonnistas; se quedan cortas por el cinismo con que se robó, ayer y con se roba, ahora; se quedan cortas por las terribles consecuencias que la corrupción de los que se fueron y la corrupción de los que los relevaron infringe al Yucatán actual y al de las próximas generaciones.
Finalmente fueron los propios funcionarios del Gobierno de la Nueva Mayoría los que vinieron a demostrar, con documentos, que no hay mayor diferencia entre la actual administración y la que encabezó Patricio Patrón. En boletín entregado por el Coordinación de Comunicación Social a todos los medios se destaca la similitud en erogaciones y en acciones por parte de los dos gobiernos: el de Ivonne Ortega en sus primeros 14 meses de ejercicio, el de Patricio Patrón en los 14 meses finales de su administración.
Una vez que se esfumó el falso debate que la gobernadora Ivonne Ortega intentó establecer, a lo largo de 14 meses, con la administración de Patricio Patrón, lo que queda como saldo es el daño, las terribles consecuencias que tendrá para Yucatán y para sus pobladores el encadenamiento de dos administraciones ineficaces, dos gobiernos extraviados por carecer de proyecto y de metas, dos equipos de Gobierno entregados al “día por día”, dedicados a la lucha facciosa contra “los que piensan distinto”. Dos gobiernos entregados al pillaje.
Patricio Patrón dejó una docena de obras sin terminar. Y el gobierno de Ivonne Ortega no ha sido capaz de acabarlas. Ivonne Ortega se jacta de atender a los más pobres, dedicada que está en repartir dinero y mercaderías en los pueblos con una visión electorera y de promoción personal. Patricio habló siempre de cambio, de erradicar los vicios del priísmo y, la verdad, vicios priístas como el nepotismo, la corrupción y el tráfico de influencias no sólo no disminuyeron bajo su administración sino que los elevó a niveles nunca vistos por la sociedad yucateca.
La administración estricta y moderna que logró Patricio Patrón aplicar durante su Gobierno fue echada por la borda por los integrantes de la Nueva Mayoría que ocupan hoy el aparato gubernamental. Los ahorros que logró Patricio Patrón arrancar a los programas sociales y que terminaron en los bolsillos de sus hermanos y de sus cercanos colaboradores, en la actual administración se volvieron derroche desenfrenado, derroche en el gasto social, entrega de sumas escandalosas de dinero a los medios de comunicación y corrupción burda y ofensiva de los altos funcionarios que pepenan “comisiones”, que trafican con contratos y que alteran escandalosamente precios y montos.
Sin embargo hay una diferencia, enorme diferencia entre los gobiernos de Patricio y de Ivonne: el primero ya fue juzgado y castigado por la ciudadanía, el segundo apenas empieza, aunque s ele terminó ya el “bono democrático” que le otorgó el triunfo en las urnas. Viene ahora lo peor: competir consigo mismo entregando los resultados que la sociedad necesita y reclama. Más le valiera a la Nora del Justam entender ese reto; más que ajustarse el justam debiera ajustar su equipo de trabajo en preparación para la crisis que viene y de cara a los juicios que la sociedad realizará en tres próximas elecciones, tres en tres años.
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