Desde hace varias semanas, los habitantes de la vecina ciudad de Kanasín enfrentan una situación de desorden público, que combina la falta de seguridad con numerosos abusos policíacos. Un sector de la ciudadanía atribuye ese desorden a los privilegios que rodean al jefe municipal de policía quien, al decir de los grupos opositores, mantiene ligas de amistad o sentimentales con el Alcalde. Preguntada sobre la situación que se vive en Kanasín y sobre el velo de impunidad que protege al jefe de la policía, la Gobernadora del Estado respondió que todo funcionario público tiene derecho a la privacidad y que nadie, en particular la prensa, nadie puede violentar ese derecho.
Dice bien la Gobernadora de Yucatán. Pero su dicho no puede, no debe generalizarse. El funcionario público DEBE MANTENER SU VIDA PRIVADA EN PRIVADO. Hay dos maneras de violentar a la sociedad desde el terreno de “lo privado”: una, cuando los asuntos privados desbordan o violentan las esferas de privacidad; la otra, cuando se toman decisiones desde la esfera pública o se realizan acciones de gobierno, con base en intereses privados o para beneficiar a los mismos. Cuando decisiones o hechos, que debieran ser privados COBRAN DIMENSIÓN PÚBLICA, entonces quedan sujetos a las reglas de juego que las fuerzas y los actores políticos aplican a los asuntos públicos.
Tenemos ejemplos que, todos los días, en todos los rincones del mundo, nos dejan lecciones en ese sentido. El Director del Banco Mundial (BM) tenía una amante. Hasta allí no hay interés público en juego. La amante era ALTA FUNCIONARIA del propio BM. Esa situación violentaba la normatividad interna de la institución. Zbigniew Brezinsky -que así se llamaba el director del BM- se propuso respetar las normas del BM y utilizó sus relaciones para conseguirle a su amante/subordinada otro puesto, en otra institución, el Departamento de Estado, institución que Brezinsky había dirigido con anterioridad. Al hacerse del conocimiento público los detalles de la relación amorosa y los consecuentes acomodos laborales, el escándalo fue detal magnitud que obligó a Brezinsky a renunciar de manera inmediata.
Ojo, el señor Brezinsky, con su actuación, tal vez NO VIOLÓ LEY ALGUNA. Si renunció fue porque su situación se volvió insostenible por el descrédito personal, por haberse conducido CON DOBLE MORAL al encimar decisiones e intereses particulares sobre decisiones institucionales e intereses públicos. Estamos ante un caso de CREDIBILIDAD –o de falta de ella-, no de LEGALIDAD.
El celo con el que la prensa francesa sigue y revisa las vacaciones de su Presidente, no se debe a la frecuencia de éstas, tampoco porque le cuesten al erario el lujo y los derroches vacacionales de la pareja Zarkozy-Bruni. Los franceses saben que el presidente Zarkozy aprovecha, para vacacionar, las invitaciones de miembros del jet set mundial y precisamente por eso se preocupan y lo persiguen: por las posibles implicaciones o compromisos “de Estado” que puedan derivar del disfrute presidencial. Otra vez, disfrutar beneficios particulares pasando el costo a los fondos o a las instituciones públicas…
Ahora mismo se vive una tormenta política en Paraguay por conocerse y comprobarse que su Presidente, Fernando Lugo, tuvo varios hijos producto de relaciones informales y, posiblemente, hasta fortuitas. El escándalo público se explica por la credibilidad que la propia sociedad había conferido a quien era sacerdote –más grave aún, Obispo-, un hombre ajeno a la política que logró obtener la Presidencia de su país con la imagen de verdad y con el halo de transparencia que manejó como candidato. Quien fuera llamado, ayer, “El Obispo de los Pobres”, empieza a ser reconocido, hoy, como “El Semental de la Patria”. Otra vez, no hay violación a las leyes sino a la imagen de congruencia y a la palabra empeñadas.
Hace unos días, la directiva de la agrupación “Sociedad en Movimiento” declaró que la falta de compromiso ciudadano y el silencio que priva en Yucatán hacia “la cosa pública” es uno de los mayores males que corroen a nuestra democracia. Por desgracia, la corrupción y la simulación son los dos rieles sobre los que corre el llamado Gobierno de la Nueva Mayoría Ciudadana, sí, esa mayoría silenciada, domesticada…
¿Un ejemplo de lo que se dice? La propia gobernadora Ortega, que se obstina en levantar un muro de privacidad para proteger a la impunidad o para esconder los abusos de quien fue elegido para servir. La señora Ortega, como Gobernadora, tiene derecho a tener una vida privada, pero tiene el deber de mantenerla en el ámbito de la privacidad si no quiere ser sujeta al escrutinio social o al rejuego político. La Gobernadora, como cualquier ciudadano, puede tener el tipo y el número de relaciones sentimentales que quiera o decida, pero no tiene derecho a conceder privilegios a sus amistades, mucho menos si van en contra del interés público, del erario o del ethos social.
Hace unos días, la Gobernadora de Yucatán quiso presentar como “evento familiar” y, por tanto, privado, un bautizo en Monterrey con más de 3 mil comensales. Bautizo que fue organizado, en todos sus detalles, desde Mérida, por el personal del Despacho de la Gobernadora; banquete que fue atendido por el contratista yucateco que cubre todos los eventos “populares” de la Gobernadora; que fue amenizado por artistas que maneja la “PRIrámide” de Esma y por un grupo folklórico del ICY. Es cierto, a fuerza de repetirse, los excesos de la Gobernadora ya son vistos y aceptados con naturalidad por la sociedad yucateca, pero…¿debemos mantenernos pasivos ante el uso discrecional del aparato y de los recursos públicos para la proyección personal? Todavía no termina el mes de fiestas infantiles, cuando nos invade una tribu de telenovela y ya anuncian Nuestra Belleza México…
A nadie le debió importar –como de hecho ocurrió- que la candidata del PRI o que la Gobernadora de Yucatán tuviera relaciones sentimentales con uno de los personajes que financiaron su campaña, el contador Luis Gómez y Gómez, independientemente de la condición matrimonial de una y de otro. Pero no se vale que a esa persona se le haya nombrado Secretario de la Contraloría (pese a no tener antecedente alguno en el servicio público) y que, como tal, se le haya dispensado un trato de distinción y de privilegios en el propio equipo de Gobierno. Después del fiasco del Teclas y del Country Club, nos vienen a decir que el contador Gómez (por cierto, al que ya le dio flit doña Rita Farjat, su esposa y ex-patrona) encabezará el combate contra la corrupción en Yucatán que, al decir de la Ñora de las Cuentas Oscuras , nos pondrá al nivel de los países del primer mundo en esa materia. ¿El panal en manos del zángano?
La Gobernadora, como cualquier ciudadano de a pié, tiene el derecho a descansar y de hacerlo en donde y con quien le plazca. Pero si se afana en esconder un reventón amoroso presentándolo como “viaje de promoción a Los Ángeles” y utiliza recursos públicos para solventarlo, entonces estamos ante un asunto público, de obvio interés político.
¿Cómo podemos esperar que la Contraloría cumpla su cometido en el caso del avión turbocomander y los 8 ó 20 millones de pesos utilizados en su reparación, cómo esperar legalidad, transparencia, imparcialidad, si el encargado de la indagación está ligado sentimentalmente con la responsable del gasto?¿Será que el Contralor se auto-inculpe por el derroche que representó el supuesto viaje a Los Angeles o por los compromisos que pudo haber asumido el Gobierno del Estado con el dueño del yate que los transportó al arrecife de Los Alacranes?
Insisto, la Gobernadora de Yucatán merece respeto en su vida privada, pero también le debe respeto al cargo y a la sociedad, manteniendo su vida privada en privado. Nos debe, también, respeto a la inteligencia: que no insista en hacernos tragar ruedas de molino… |