Escribió Carlos Marx (cito de memoria): “La historia se repite: una vez, como tragedia; la segunda, como comedia”.
Mientras en México, el juicio de la Historia que buscaba el ex-presidente de la Madrid nos permitió conocer, con toda crudeza, la manera como sus hijos y sus “amigos” lo “mataron” políticamente, cómo lo empujaron a desdecirse mediante una acción que resultó agraviante para el padre, ofensiva también para la opinión pública, mientras la política mexicana se revolvía en el estercolero del salinismo y de sus métodos mafiosos de operar, en el xtokoy solar se escenificaba un capítulo más del sobrinogate, esa comedia de simulaciones desatadas en el afán de esconder lo imposible de esconder: la corrupción IVONIANA y el papel destacadísimo que juega en esa estructura de corrupción Carlos Sobrino, por cierto, una de las fichas más “tragonas” en el tablero que controla el otro Carlos, Salinas de Gortari.
Pues nada, que Sobrino no quiso quedarse atrás del impoluto Salinas y presentó una denuncia “por difamación y calumnias”, inicialmente enderezada contra Carlos Farjat. Es obvio que la denuncia de don Carlos, el nuestro, forma parte del castigo impuesto al tizimileño Farjat por dos acciones recientes que denotan Rebelión en la Granja: una, la descomunal pedriza que se llevó el Convoy Imperial en Dzonot Carretero, que impidió que su graciosa majestad Ivonne I visitara tan pintoresco poblado; y dos, haber entregado una carta/confesión al periódico Diario de Yucatán, el mismo que ha sido declarado “enemigo público número 1” de la Ñora del Justam y los Afeites…
Como si fuese la edición tropical de Miguel de la Madrid, a Farjat Sánchez le aplicó “manita de cerdo” el Brazo Yucateco de la Mafia Salinista (¿Y cómo se le vería a la Ñora del Justam la Banda Presidencial?). Y raudo y temeroso salió a decir Carlos Farjat que él tampoco había escrito lo que escribió y que la firma que aparece en su credencial de elector no es la suya.
A lo dicho y escrito por Farjat Sánchez un servidor de ustedes, metiche que soy, quisiera añadir que la tal estructura paralela no sólo existe y controla contratos y movimientos político-electorales de las secretarías de Fomento Rural y de Desarrollo Social, además controla los contratos de obra DE TODO EL SECTOR EDUCACIÓN.
¿Será que el Zar Anticorrupción -el tal Lisito Lalana- todavía no sepa de qué manera se construyó el Buda Wok ni a qué cuadra y caballerango responden los ejemplares que reparten las obras del ICEMAREY y en la SEP? Carlos Sobrino Argáez, Carlos Salomón Barbosa, Carlos Farjat, Carl’s Jr., Carlos Ahumada, Carlos Cabrera, Carlos Sobrino … ¡¡uuuuuuuutttaaaaa!! ¿será que el virus de la influencia porcina que surgió de las zahúrdas dzemuleñas lleva también el nombre de Carlos?
Y mientras todo esto sucede sin que la Ninia de Dzemul los oiga o los vea, “La Gaviota” ya no halla a quién recurrir para hacer que “El Difamado” le pague el millón de pesos que Bacatete le bajó al archirrecontramillonario constructor y que el ladino de nuestra historia interpretó como pago inicial del “tráfico de influencias” solicitado. ¿Vamos bien o hay algo que corregir para que no me acusen por difamación y calumnias? |