Mientras el Club de los Corazones Rotos celebra, la sociedad yucateca, postrada, es víctima del populismo caciquil.                                             

José Luis Sierra V. (23 mayo 2009)



Los integrantes del Gobierno de la Nueva Mayoría Ciudadana estuvieron esta semana de fiesta: celebraron dos años de consumado el triunfo electoral de Ivonne Ortega y, con él, el nacimiento de una época distinta para Yucatán, al decir de ellos mismos.

Debo decir que, efectivamente, el triunfo electoral de Ivonne Ortega, mujer y joven, llevó a esperar una renovación política en Yucatán, un cambio para bien, con expectativas fundadas de que el PRI y los priístas habían aprendido la lección de sus derrotas electorales y que sacarían provecho, también, de los errores cometidos por el PAN y por los laviadistas en el primer Gobierno de alternancia partidaria que tenía Yucatán en más de ochenta años.

Dos años de limitaciones y excesos resultaron suficientes para sentenciar que, con Ivonne Ortega regresó al poder lo peor del PRI. Ivonne Ortega es la avanzada, en Yucatán, del PRI faccioso y corrupto que encabezan, en México, Carlos Salinas, Roberto Madrazo, Manlio Beltrones, Emilio Gamboa, Ulises Ruiz, Mario Marín…

Dos años de gestión ivonnista bastaron para que el pesimismo y el desgano social cancelaran por completo las expectativas de mejoría que su triunfo en las urnas auspició. Hoy, de nueva cuenta, el ejercicio faccioso del poder público mantiene a Yucatán postrado por el divisionismo y la confrontación social. La incertidumbre permea todos los sectores y todas las actividades de la sociedad yucateca y la falta de rumbo nos hace temer años aciagos, todavía peores.

Hoy campea la corrupción en Yucatán, como en sus mejores épocas y el autoritarismo ha reeditado sus formas más agraviantes y primitivas, las del populismo caciquil.

En vez que la juventud significara frescura, arrojo, espíritu innovador, ganas y convicción por hacer bien las cosas, relanzamiento de metas a horizontes más ambiciosos, en vez de todo eso los jóvenes empoderados del ivonnismo resultaron soberbios, miopes, ignorantes y atrabiliarios.

En vez que las mujeres yucatecas vieran llegado el día para hacer realidad sus reivindicaciones políticas y sociales, en vez de eso, han experimentado mayor estigmatización social, machismo excluyente, marginación política, asistencialismo degradante, en fin, profundización de las brechas de género en la sociedad yucateca

La especulación se ha apoderado de la economía, maniatando a toda actividad productiva. El campo está virtualmente paralizado; la industria, al garete y en declive; el turismo, pasmado, sin alternativas. La pujanza del comercio se debe a las remesas que nos llegan de los Estados Unidos y de Quintana Roo, al reparto de Oportunidades, al gasto público y al dinero fresco del narco y de los giros negros.

En medio de este panorama desolador tenemos un Gobierno de incapaces, dedicados a servir y soportar la imagen de la Abeja Reina, nada más. Un Gobierno de corruptos, que llegaron a servirse del erario y de los privilegios de la posición. Un Gobierno de incapaces, ocupados en defender “lo suyo”, en hostigar y perseguir a todo aquél que no piense como ellos o que se atreva a decirle “mah” a la Ñora del Justam.

Dos años de excesos, dos años de asistencialismo personalista y castrante, dos años de hacer lo mismo, resultan suficientes para que la sociedad yucateca no espere nada de sus gobernantes ni de los tiempos por venir. No ha llegado, sin embargo, el tiempo de cobrar facturas. El dinero y el poder todavía alcanzan, alcanzarán, para manipular voluntades, para comprar votos y para pagar complicidades de árbitros y de tribunales. Pero ya se mostraron las grietas y se ahondan y extienden, cada día, las fracturas del ivonnismo y de quienes se sumaron a él. Las diferencias están corriendo el plazo de incubación, los descontentos personales, de grupo, de sectores y regiones, se fermentan día con día. Ya vendrá el tiempo de su emergencia, de dejarse sentir, de cobrar espacios y dominar la realidad yucateca, ni más ni menos como ocurrió con Patricio, sus hermanos y aliados, sus excesos y exabruptos.

¿Dudas de lo que se dice, de lo que se adelanta? ¿Quieres que demos un rápido recorrido a las noticias que han manejado los medios yucatecos en los últimos días? ¿Quieres hacerlo con nosotros? En nuestra siguiente entrega haremos una breve revisión de los abusos y de las agresiones ocurridas, nada más, en las últimas semanas.