José Luis Sierra V.
La profunda crisis que enfrenta el PAN en Yucatán es consecuencia de los excesos y de las imposiciones facciosas a que estuvo sujeto dicho instituto político durante el sexenio de Patricio Patrón Laviada.
Para nadie es un secreto que el señor Luis Montoya era mero “peón de brega”, al servicio de Patricio Patrón y de sus intereses de grupo. La sumisión facciosa, el carácter delictivo del control laviadista hizo crisis en el proceso electoral, propiciando la derrota del panismo, desatándose un proceso de descomposición al que ahora se le pretende poner fin con fuerzas y con lineamientos impuestos desde “el centro”.
Mientras la derecha yucateca no termine de reconocer y de aceptar los excesos y vicios en que incurrieron al amparo de la administración patricista, “emborrachados” por el disfrute del poder público -que creyeron DISCRECIONAL-; mientras todas y cada una de las fuerzas que tomaron parte en el rotundo fracaso del GOBIERNO RESTAURADOR que pretendieron hacer; mientras cada uno de los responsables de la desilusión, de la ineficacia y de la corrupción laviadista no termine por reconocer y por afrontar la parte que le corresponde, la descomposición política que afronta la derecha yucateca no habrá tocado fondo y no estarán en posibilidad de reiniciar una recuperación política y social.
Y cuando digo LA DERECHA YUCATECA, me refiero a la DERECHA TODA: al PAN y a su “intelectual orgánico”, el Diario de Yucatán. Me refiero, también, al clero político, a los payanistas y a los correístas, al “aparato para/panista” (colegios particulares, membretes de profesionales, Frente Cívico. Menendejos, similares y conexos), a las “familias bien”, a los “perseguidores del bien común”, a los empresarios y a los especuladores, y a todos los “ismos” que se disfrazaron de patricistas por conveniencia: xavieristas, FECUYS, chayo-piojos, beatricistas, …
Pero la borrachera de poder que vivieron los panistas y el proceso de descomposición que propició el control y la utilización del Partido desde el poder, no parecen haber quedado registradas por sus beneficiarios, los PRIvonistas, que apenas sintieron las manos un tanto libres se dieron a la tarea de iniciar el camino de la imposición de dirigentes y de la utilización facciosa del aparato partidario.
Borrachos que están por el poder los privonnistas, enceguecidos por los abusos sin respuesta ni cortapisas, tildan de resentidos, de envidiosos a todo aquél que ose formular alguna crítica en su contra.
Que sigan por ese camino. Ya vendrán los tiempos en que la realidad les haga pagar errores, caprichos y desvaríos, tal y como sucede, hoy, con los patricistas en el PAN y en sus entornos, soberbios y todopoderosos, ayer, chechones, mentirosos, cobardes, hoy, hipócritas y moralistas, siempre …
No guardemos consideración alguna para llamar las cosas que ocurren hoy, en Yucatán, por su nombre: tras el fracaso restaurador de la “casta divina”, el poder público quedó en manos de la facción MADRACISTA del PRI (el último error político de Víctor Cervera fue doblegarse a los intereses y a los objetivos de Roberto Madrazo, traicionando su relación, de tantos años, con Beatriz Paredes y con el priísmo revolucionario y nacionalista). Facción MADRACISTA que se distingue por su arribismo, por su vocación autoritaria y por su convicción corrupta. (Los pagos multimillonarios de Dafne, de Granja, de Sobrino o de Wilberth Chí, o las privatizaciones de centenas de hectáreas a precios de granizados, son sólo referencias concretas, meramente circunstanciales y anecdóticas, de la vocación corrupta que caracteriza y distingue a esta secta filopriísta, en la que se insciben Ivonne Ortega y sus principales colaboradores).
¿Se entienden ahora los porqués y los paraqués de los excesos y de los desvaríos que se dan en el “cada día” de un Gobierno sin proyecto y sin rumbo?
El “combate del día del niño” es sólo un tenue adelanto de la batalla clientelar que tendremos ocasión de testificar en torno al proceso electoral del 2009. P’al baile vamos, con una nómina de candidatos, del PRI, “inventados” por la Gobernadora de las Ocurrencias, operados, servilmente, por el fiel Mauricio y por el adornito que le impusieron como campañera de fórmula (¿Alguien me podría confirmar si es cierto que la tal Alaine López (flamante estudiante del tercer grado de ingeniería), es la noviecita de Paul Ortega Pacheco, el hermanito/sobrino de la Gober?).
Todo lo anterior lo escribo porque conozco a la Ñora y a su “banda pueblerina” desde endenantes …
Mérida, Yuc.; 4 mayo 2008. |

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