El Museo de la Civilización Maya

No cometamos el error de ponerle un pegoste a Chichén Itza.
                                                José Luis Sierra V.



Mucho se ha hablado y se ha escrito, en las últimas semanas, del Museo de la Civilización Maya y de su probable localización. Pero todo parece indicar que la decisión ya está tomada: se hará en las inmediaciones de Chichén Itza. Así acostumbra hacer las cosas el Gobierno de la Nueva Mayoría: una “corazonada” más de la Gobernadora que a los secretarios de Planeación y de Educación, al Director de Cultur o del ICY les corresponde apechugar

Un error más. Un grave error de una administración que confunde la gimnasia con la magnesia. Un museo no es, no debe ser, un atractivo turístico y nada más. Chichén Itza es un atractivo en sí mismo, es EL atractivo que no necesita de un museo para acercar más visitantes. NINGÚN MUSEO, ninguno, por grande y creativo que sea, podrá contener la majestuosidad arquitectónica, la cantidad y la calidad de información que tiene la Zona Arqueológica de Chichén Itza. Resulta oportuno plantear la necesidad de facilitar el acceso a la inmensa información que encierran los edificios de Chichén. Pero eso es harina de otro costal, no razón para erigir un museo que compita con la zona misma.

Denota PROVINCIANISMO grotesco pensar, creer que el Museo  llevará más visitantes a Chichén y será factor para que los visitantes “pasen una noche” en el sitio. El grueso de los visitantes de Cancún y de la Riviera Maya no están en disposición de atender los llamados culturales. Ellos van al Caribe Mexicano atraídos por otras cosas. En Cancún, el INAH, FONATUR y el Gobierno de Quintana Roo han desplegado esfuerzos, por años, para sostener un museo en el corazón de la Zona Hotelera. Y los resultados han sido raquíticos. Para los cancunenses, el Museo simple y sencillamente NO EXISTE.

Los grupos que se logran canalizar a Chichén, a Tulum o a Cobá, son importantes, muy importantes para esos sitios, pero difícilmente se podrá incrementar el número (incluso, por la propia capacidad de los sitios arqueológicos, como es el caso de Tulum). Y resulta IMPOSIBLE “arrancárselos” una noche a los prestadores de servicios que los traen, que los acarrean y que se cuidan muy bien de mantenerlos cautivos. Con un Museo en Chichén, se lograría, cuando mucho, alargar la duración de la visita INTRADÍA. Pero lo más probable sería que la vista al Museo RECORTARA el tiempo del recorrido en la Z.A. (más aún por el aire acondicionado y por la mayor calidad informativa que se tendría en el Museo).

Veamos lo que ha pasado con experiencias cercanas. Se pensó que al abrirse y promoverse Ek-Balam, los grupos provenientes de Cancún podrían hacer una “parada extra” en esa Zona. Craso error de cálculo. Por años, se han multiplicado y promovido los atractivos de Valladolid, sin que se haya podido desviar parte alguna del turismo masivo que llega al norte de Quintana Roo ni “detener una noche” al que deriva de Cancún a Valladolid. El turismo que llega a Valladolid responde a otra lógica y a otros canales de promoción y de “enganche”.

NO HAY ZONA ARQUEOLÓGICA EN EL MUNDO, ninguna, que tenga un museo monumental a su lado. Las zonas más ricas e importantes disponen de MUSEO DE SITIO, una manera de completar la información del sitio o de la cultura originaria y de mostrar los tesoros localizados en el lugar, exhibiéndolos bajo condiciones de preservación adecuadas.

Los grandes museos, los mejores y los más visitados museos del mundo están en ciudades que concentran mucha población. Se localizan en áreas de fácil acceso y, de preferencia, con un entorno agradable, que armonice con el sentido cultural (espiritual) de las instalaciones.

Un museo es, debe ser, un CENTRO CULTURAL, dirigido particular y especialmente a la educación de los niños, de la población local. Para el turismo, el museo es una muestra de una CULTURA MUERTA y ajena. Para la población local el museo es un centro de CULTURA VIVA: la cultura propia. El concepto moderno de los museos implica dedicar áreas muy grandes, tal vez las mayores, a las actividades educativas e interactivas, a las exposiciones temporales, a los auditorios para la exhibición de películas y vídeos. Actividades todas que complementan las salas de exhibición permanente y el trabajo con colecciones que se desarrolla en talleres y bodegas especializadas.

El Museo de la Civilización Maya debe contener información más allá de Chichén y de la arqueología maya. No se trata de un museo arqueológico, sino de una civilización, de la manera como surgió y se consolidó, de sus relaciones con otras culturas. La Civilización Maya debe presentarse desde la ocupación más temprana del Área Maya (de toda el área maya, no nada más de la Península) hasta nuestros días. El desarrollo del pueblo y de la cultura maya antes y después del encuentro con la cultura europea; los procesos de mestizaje; las consecuencias de las divisiones geopolíticas y la aparición de las “culturas fronterizas” actuales.

Si los encargados de decidir sobre la localización y sobre las características que debiera tener el gran museo de la Civilización Maya tuvieran la modestia para consultar a los que trabajamos el tema y, por tanto, lo conocemos, se encontrarían con propuestas lógicas, factibles de concretarse, adecuadas a la complejidad del tema y de sus posibilidades. De hecho, ya existe un proyecto, acabado desde el punto de vista arquitectónico, bastante avanzado, en su planteamiento museográfico.¿Por qué no retomar lo que se tiene? ¿Por qué no mejorar lo ya hecho, corregir los errores que pudiera tener, solventar las omisiones, reforzar sus aportaciones?

Las críticas que he planteado guardan correspondencia con una propuesta, con una concepción de lo que deben ser los museos y lo que debe hacerse en materia de promoción cultural.

La idea que yo tengo del Museo de la Civilización Maya es que, por su trascendencia, debe localizarse en un “complejo museístico” que reúna al Centro de Información del Meteorito de Chicxulub (un centro que ofreciera la mayor información sobre el fenómeno espacial y que atendiera, además, información sobre la formación de la Península y la conformación de los humedales y de los arrecifes de la región). Complementaría este “complejo cultural” el Jardín Botánico (¿por qué no aprender de la Smithsonian Foundation y superar el Jardín Tropical que desarrollaron artificialmente y que mantienen en Washington D.C.?) y una muestra de las especies animales que sobrevivieron a los dinosaurios.

Las 540 Has. del Parque Eco-Arqueológico de Dzibilchaltún pudieran darlecobijo a este “complejo museístico”.Pero también pudiera “casar” con la idea del Alcalde Bojórquez, de rescatar los terrenos de La Plancha para hacer un “Central Park” meridano. ¿Por qué no en el sur de Mérida, en los terrenos aledaños al aeropuerto, tan urgidos de defensa a las invasiones y al crecimiento anárquico?

La realización de este “complejo cultural” debiera ser uno de los proyectos que contemplara la Comisión para la Celebración del Bicentenario de la Independencia y del Centenario de la Revolución. Una buena manera de recordar el origen del Parque del Centenario y de darle a la celebración mexicana y yucateca la dimensión REFUNDADORA que le supieron dar los franceses, para citar un ejemplo conocido por nosotros, al Bicentenario de la Revolución Francesa.

                                  Mérida, Yuc.; 30 diciembre del 2008.



Análisis de las Fortalezas y las debilidades para el Desarrollo de Yucatán.
                                                                      José Luis Sierra V.

Fortalezas.-

A.- Geografía y Medio Ambiente.
Estratégica localización geográfica.
Vastos recursos naturales: costas, reservas de agua, clima estable.
Posibilidad producción agro-pecuaria todo el año.
Atractivos turísticos en áreas rurales.
Alta diversidad natural (trópico húmedo).

B.- Economía, Infra-estructura y Producción.

Rápido crecimiento en los últimos 20 años.
Elevada interacción económica entre estados de la Península.
Mejor infraestructura con respecto a Península y región Mesoamericana.
Economía con mayor diversificación y equilibrio sectorial, en el sur del país.
Experiencia reciente, exitosa, de diversificación productiva.
Extensa infraestructura física: red carretera, puerto, aeropuertos, electricidad, gas, telefonía, agua.
Cercanía geográfica y demanda de bienes y servicios de polos de desarrollo: Cancún, Riviera Maya, Cd. del Carmen.
Fácil comunicación nacional e internacional por aire y mar.
Experiencia en planeación sectorial y en desarrollo de “cadenas de producto”.
Grupo empresarial consolidado, con visión regional y tradición exportadora.
Proveedores de servicios de calidad.
Centro educativo de la Península.
Amplia red hospitalaria y servicios médicos de calidad.
Comprobada resistencia “economía campesina” (milpa, miel, frutales y animales patio, herbolaria, etc.).

C.- Gobierno, Población y Cultura.
Inversión pública bien enfocada a la cohesión social y al combate a la pobreza.
Legitimidad institucional; conciencia del valor de la cohesión social.
Experiencias recientes de alternancia política sin ponerse en riesgo la estabilidad.
Alta calidad de vida entre grupos urbanos.
Seguridad pública y baja criminalidad.
Red de ciudades consolidada y bien distribuida geográficamente.
4 millones, población peninsular.
Bono demográfico.
Diversidad étnica y cultural.


Debilidades.-

A.- Geografía y Medio Ambiente.
Severos daños, por generaciones, al medio ambiente y a los recursos naturales.
La población rural, empujada por la pobreza, depreda su entorno.
Bajo nivel de cultura ecológica y de preservación del ambiente.
Elevado nivel contaminación del acuífero y contando …
Uso indiscriminado de agro-químicos.

B.- Economía, Infra-estructura y Producción.
Modelo económico-territorial de acentuada polarización rural-urbana.
Bajos salarios y reducida capacidad de consumo de la población.
Débil soporte social, en localidades y municipios, a la inversión productiva.
Predominio de los sectores y ramas tradicionales que generan un escaso valor agregado (74 municipios, sólo actividades agrícolas).
Condiciones naturales que dificultan el desarrollo de una agricultura y ganadería de alta productividad en la mayor parte del estado.
Predominio manufacturero de micro y pequeñas empresas, con equipos obsoletos y baja competitividad. Baja capacidad de generación de empleos.
Falta de empleo para profesionistas. Saturación de carreras sociales y administrativas.
Falta de técnicos medios, de ingenieros y personal capacitado.
Falta de vinculación de las universidades con el sector productivo.
Emigración, por falta de empleo, de miles de jóvenes.
Escasa bancarización de la economía.
Insuficiencia de crédito para la producción propicia predominio del agio y altos intereses.
Baja capacidad de ahorro interno.
Economía “informal” amplia y consolidada.
Dificultad para abrir negocios y entrar a la "formalidad" por exceso de trámites.
Promoción escasa, inconstante y poco efectiva para atraer inversiones o turismo.
La búsqueda de mercado es tarea de cada productor o empresa, de manera aislada.
Escaso desarrollo del transporte marítimo.
Falta de opciones para la recepción o envío de carga aérea.
Baja eficiencia portuaria de Progreso y disminuyendo.
Transporte terrestre, fuera de la Península: escaso, ineficiente y caro.
Predominio de las operaciones especulativas en la economía, sobre la inversión productiva.
Ausencia de estímulos al campo para su desarrollo.
Falta de implementación de actividades alternativas.
Terciarización de la economía.
Baja competitividad del tejido económico.
Predominio de sistemas productivos ineficientes, altos costos y baja calidad de bienes y servicios.
Reducida participación en la economía de actividades de alta tecnología y conocimiento.
Escasa integración al sector productivo de las mujeres.
Poco desarrollo de las cadenas productivas.
Industria manufacturera escasa, poco variada, con rezagos tecnológicos y de poco valor agregado.
Ausencia de valoración económica de la biodiversidad.
Falta de autosuficiencia productiva.
Corrupción extensa e impune en diferentes esferas de la economía y sociedad yucateca.
Dependencia de la compra de insumos externos para la industria.
Ausencia de una cultura de ahorro e inversión.
Altos precios relativos de bienes y servicios.

C.- Gobierno, Población y Cultura.
Fuerte dispersión de la población y de localidades, combinado esto con una alta concentración de la población en la zona de influencia metropolitana (13 municipios).
Alta concentración de los servicios en Mérida y alrededores.
Alto grado de marginación y pobreza (74 municipios).
Bajo nivel de desarrollo humano.
Desnutrición materno-infantil extensa.
Alto porcentaje de analfabetismo.
Mujeres e indígenas afrontan mayor pobreza y marginación.
Baja calidad de la educación básica.
Fuertes corrientes de migración campo-ciudad generan “municipios dormitorios” y pueblos “sin hombres”. Abandono productivo y desintegración familiar.
Falta de cooperación entre las instituciones.
Falta de equidad, enfoque predominante en las relaciones sociales.
Predominio de la planeación sectorial sobre la regional.
Escaso desarrollo para el diseño y la implementación de políticas públicas.
Cooperación interinstitucional ineficaz, entre niveles de Gobierno (Federación, Estado y municipios) o entre Gobierno y sociedad.
Debilidad presupuestal del Estado y los Municipios, alta dependencia fiscal y de los recursos federales.
Utilización de los ingresos extraordinarios por petróleo en “gasto corriente”.
Elevada corrupción (pública y privada) y aceptación generalizada de la sociedad.
Inequidad en la distribución de la riqueza.
Existen formas veladas, pero extendidas y socorridas, de discriminación hacia “lo indio”.


Oportunidades.-

Aprovechamiento integral de sinergias regional/estatales para conformar una estrategia Peninsular de mediano plazo.
Con más y mejores opciones (costos, frecuencia, destinos y capacidad) de transporte marítimo y aéreo se tendría acceso a un amplio mercado de bienes y servicios de alto valor agregado (diseño textiles).
Intercambio de bienes y servicios con países de Centroamérica y del Caribe no explotado.
El Sistema de Seguridad de América del Norte contempla multiplicar los puntos de revisión migratoria y aduanal fuera del territorio de los Estados Unidos. Si se obtiene esa certificación para cualquier aeropuerto o puerto marítimo de Yucatán, se convertiría la entidad en un “destino interior” para fines de aviación comercial (de carga y/o de pasajeros).
Saturación carguera y altos costos de operación en los aeropuertos de Cancún y Miami.
Conformar una “plataforma científica y tecnológica peninsular” con base en las instituciones de educación superior y de investigación científica que ya existen y que funcionan.
Reconvertir a las MYPIMES para hacer de ellas palanca del desarrollo que se persigue (más dinámico, equilibrado, incluyente y equitativo).
Auspiciar fórmulas de producción agro-pecuaria con base en la “demanda realmente existente” (contemplar mercado regional, nacional e internacional; frutas tropicales y verduras “de invierno”; auspiciar estaciones de empaque y centros de procesamiento agro-industrial; programas de reforestación y de explotación silvícola; siembra y procesamiento bioenergéticos; etc.).
Dar paso a formas y contenidos de planeación distintos. Planear para transformar, con visión regional; que se contemple corto, mediano y largo plazos; considerando esfuerzos gubernamentales y de la sociedad; con metas y objetivos claros y con criterios de evaluación.

Amenazas.-

Seguir igual.
Problemas sociales graves, producto de la “macrocefalia” meridana y de la pérdida de dinamismo del sector “moderno” de la economía.
Paralización y abandono del campo por la falta de competitividad y de alternativas para los productores rurales.
Graves problemas ambientales por depredación de selvas y “montes”, destrucción de humedales, contaminación del acuífero y de las costas, desorden manejo de desperdicios tóxicos.

                                                         Mérida, Yuc.; julio del 2007.






image

image