La crisis de la economía familiar demanda un sistema integral de transporte: más económico, rápido, seguro, confortable, eficiente…

                                                José Luis Sierra V.



De acuerdo con los datos censales, en los municipios de Mérida, Umán y Kanasín, viven 900 mil personas, la mitad de la población total de Yucatán, que es de un millón 800 mil habitantes, en números redondos. En esa zona conturbada la Población Económicamente Activa (PEA) es, en números redondos,  de 380 mil personas, el 42% por ciento de la población total. Del total de personas que viven y que trabajan en los municipios de Mérida, de Kanasín y Umán, el 68%, esto es, 256 mil personas, tienen un ingreso menor a los 3 salarios mínimos, ganan menos de 150 pesos diarios (mil 150 pesos a la semana).

Se puede pensar con bases firmes que estas 256 mil personas que trabajan y que ganan menos de 150 pesos diarios son los que utilizan el sistema de transporte público de Mérida. Bueno, ellos personalmente, y alguno de sus dependientes (esposa o hijos) que acuda a realizar cualquier gestión familiar o los menores de edad inscritos en una escuela alejada del domicilio familiar. Para fines de este análisis, vamos a empezar por considerar únicamente a las personas que reciben un ingreso de manera personal y directa. Otra cuestión importantísima que dejaremos de lado es el tiempo que lleva esperar el camión, hacer los transbordos y, desde luego, el tiempo y las incomodidades del trayecto.

Cada persona que trabaja y que utiliza el transporte público debe tomar, por lo menos, un camión. Gastaría entonces 10 pesos, el 7% de su ingreso diario, en trasporte. Si esa persona toma dos camiones, entonces destinaría el 15% de su ingreso a transportarse. El solo gasto de transporte representa un gasto de más de 700 pesos mensuales, para la mitad de las familias que viven en la Zona Conturbada de Mérida. Si se suman TODOS LOS PAGOS DE SERVICIOS, todos (agua, luz, recoja de basura y hasta teléfono) la cifra no alcanza al GASTO FAMILIAR EN TRANSPORTE. A estas consideraciones habría que sumar el gasto mensual, en transporte, del hijo adolescente que va a la secundaria o la prepa.

Las cifras anteriores hacen ver que, si se quiere ayudar a la economía de las familias meridanas, NO HAY MANERA MÁS DIRECTA E INMEDIATA que reducir drásticamente el gasto que representa el transporte público.

Y la solución al problema del transporte y de su impacto en la economía popular es relativamente fácil. Solución sencilla cuando se tiene VOLUNTAD POLÍTICA, congruencia para SERVIR A SUS REPRESENTADOS o, por lo menos, a la inmensa mayoría de ellos, los que menos tienen.

Así ocurre en las grandes urbes del mundo. Así lo decidieron y lo han implementado gobiernos con visión económica y con compromiso social; gobernantes con auténtico espíritu de servicio. Se hace necesario, INDISPENSABLE, un sistema integral de transporte urbano, sistema que descanse en una empresa u órgano desconcentrado  del Gobierno, sistema que contemple e integre a empresas privadas y a prestadores individuales del servicio (taxis, colectivos, etc.).

En Yucatán, el Gobierno del Estado YA PARTICIPA como prestador de los servicios del transporte. Pero lo hace de la peor manera: entregando un subsidio alos prestadores privados A CAMBIO DE NADA. Otra vez: se hacen públicas las pérdidas y se mantienen privadas las ganancias.
A resultas de la crisis económica, que ya deja sentir sus efectos nocivos, las que enfrenta el oligopolio privado que controla el transporte público de Mérida crecerán exponencialmente. Pero esta vez no pueden descargarse las soluciones en los usuarios, como se ha vuelto costumbre. Se presenta, pues, una oportunidad de oro para que nuestros gobernantes ( de la Ciudad, del Estado y de la República) se decidan a poner en marcha el sistema de transporte público que reclama Mérida, como cualquier ciudad con aspiraciones.

Problemas y carencias actuales, del transporte público mercantilizado.-

¿Y cuáles son los mínimos que DEBIERA CUMPLIR un sistema de trasnporte público, eficiente y de calidad?
- Cada pasajero deberá ir sentado. Ninguna unidad podrá llevar sobrecupo. Las combis y similares sólo podrán llevar 8 pasajeros y los automóviles 5 pasajeros, si son grandes y 4, si son compactos.
- Los concesionarios deberán aumentar las unidades a fin de reducir los tiempos de espera de los usuarios y evitar los sobrecupos.
- Todas las unidades deberán cumplir con los estándares de seguridad (estructura y carrocerías, frenos, vidrios inastillables, botiquín de emergencias, extinguidor de fuegos, etc.).
- Todas las unidades deberán contar con asientos y equipamiento para discapacitados.
- Cada unidad deberá contar con una bitácora de mantenimiento, misma que podrá ser requerida, en cualquier momento, por las autoridades del transporte.
- Ninguna unidad en servicio podrá tener más de diez años de antigüedad, ni arrastrar problemas mecánicos.
- Las unidades deberán estar limpias en todo momento, con asientos completos, sin vidrios rotos o ventanas desajustadas.
- Todas las unidades deberán contar con aire acondicionado.
- Los choferes serán relevados de la función de cobrar pasajes. El control de acceso del pasaje se deberá hacer por medios electrónicos (rehiletes) y con boletos comprados de antemano o mediante expendedores en los paraderos o en la propia unidad.
- Los conductores deberán ir aislados del pasaje. Deberán estar uniformados; ser corteses en su trato; ser cuidadosos en el manejo. Deben asumir en todo momento que transportan personas, no carga y que ellos son los responsables de su seguridad y de su confort.


Algunas medidas a aplicar, antes de cambiar de raíz el sistema actual.-:


Planteamos la necesidad impostergable de contar con un SISTEMA INTEGRAL DE TRANSPORTE (que reivindique su carácter de SERVICIO PÚBLICO), sistema que conjugue la participación pública y privada, que asuma como prioridades la calidad del servicio, la eficiencia en su operación y el impacto de las tarifas en la economía de las familias. Por lo mismo, consideramos que tanto el Ayuntamiento de Mérida como el Gobierno del Estado deben realizar las inversiones necesarias para garantizar los servicios de transporte que requieren la sociedad y sus integrantes. Con estas ideas en mente, en el aquí y ahora, hay que hacer frente a la nueva solicitud de aumento de tarifas y a la baja calidad de los servicios que ofrecen los concesionarios de transporte.
Pasemos revista a medidas sencillas, que debieran ser aplicadas desde ahora, como adelanto del SISTEMA INTEGRAL DE TRANSPORTE, la única y real solución a un problema que afecta a la sociedad y lastra nuestra calidad de vida.
Pregúntate ciudadano, usuario del transporte concesionado, ¿por qué los taxis y los autobuses foráneos tienen estaciones para tomar y dejar pasaje en el centro, mientras los concesionarios del transporte urbano utilizan las calles y las banquetas del centro como “terminales de pasajeros”? ¿Por qué no se les obliga a adquirir y operar en predios amplios y bien localizados, donde se ofrezcan los servicios indispensables y con la debida seguridad y comodidad para los usuarios?
Si una de las fugas mayores que enfrentan los concesionarios son los pasajes cobrados y no reportados por los choferes, ¿por qué no han liberado a éstos del cobro de pasajes y manejo de dinero? ¿Cómo se puede lograr de manera sencilla y económica? Los autobuses llevarían rehiletes de control y el usuario compraría sus boletos mediante planillas (en las escuelas, en los centros de trabajo o en cualquier tienda de la esquina) o en máquinas expendedoras en los propios paraderos. El chofer, protegido por una “jaula de cristal”, SÓLO SE DEDICARÍA A CONDUCIR, liberándose de las tensiones derivadas del manejo del pasaje.
Con el manejo de PLANILLAS (semanales, quincenales o mensuales), los concesionarios recibirían el monto de los pasajes POR ADELANTADO. El ahorro derivado de esta forma de cobro DEBERÍA REPERCUTIRSE A FAVOR DEL USUARIO (vgr. ofrecer 10% de descuento en la planilla semanal, 15% en la quincenal y un 20% de ahorro para quienes compren por mes). El sistema de planillas evita que sea el chofer quien “administre” los descuentos (tercera edad, estudiantes, etc.), facilitando su manejo al trasladar el control a la venta de tales planillas.
Sin embargo, insistimos: no es posible una solución de fondo con un sistema de transporte MERCANTILIZADO, fragmentado, controlado por los propios concesionarios. Se requiere un SISTEMA INTEGRAL DE TRANSPORTE PÚBLICO, que combine un SISTEMA COLECTIVO (manejado por el Ayuntamiento y por el Gobierno del Estado) con las rutas y servicios concesionados a particulares. Necesitamos un SISTEMA que reinstale al usuario en el eje de sus operaciones y a la economía familiar en el centro de sus finanzas (ver propuesta adjunta).
Podemos utilizar las ventajas de los trenes ligeros, adoptar el sistema del “eje vial” o del “par vial”; combinar las troncales del transporte colectivo con las rutas radiales, las rutas transversales o periféricas; debemos aprovechar con el transporte público el anillo periférico, urge completar y utilizar plenamente el circuito colonias.
Muchas cosas se pueden y se deben hacer en materia de transporte público pero el principio es uno: el transporte urbano ES UN SERVICIO PÚBLICO y se debe rescatar su esencia. El fin también es uno: la satisfacción del usuario. Y el objetivo central: servir eficientemente a la sociedad preservando la economía de las familias yucatecas, el ingreso de los que menos tienen, que son quienes necesitan y utilizan el transporte público.
                                               Mérida, Yuc.; 30 enero 2009.


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